Los talleres de reparación del automóvil fueron de los primeros negocios que pudieron levantar la persiana al inicio de la desescalada. En la fase 0 ya era posible contratar sus servicios con cita previa y siguiendo las medidas de seguridad sanitarias recomendadas. Ahora que las restricciones son menores y hay un aumento de movilidad, la afluencia a estos talleres empieza a incrementarse.

Para gestionar mejor los servicios que ofrecen a los clientes y recuperar sin riesgos el nivel de actividad anterior a la pandemia, Solera, dedicados al desarrollo de soluciones tecnológicas para el sector asegurador, ha creado el ‘taller contactless’. Se trata de una herramienta de vídeo con la que realizar los presupuestos de reparación en remoto. Gracias al videopresupuesto es posible valorar los daños del vehículo sin necesidad de que el conductor tenga que llevarlo al taller previamente. También se evita permanecer en las instalaciones mientras los operarios realizan la evaluación.

Este nuevo concepto de ‘taller contactless’ también permite pedir el recambio necesario para la reparación sin tener que manejar ningún soporte documental ni albarán físico. De esta manera, se refuerza la seguridad del proceso y responde a la necesidad de los distribuidores de adaptarse a los nuevos requerimientos. Al mismo tiempo que se garantiza la correcta identificación de la pieza.

Asociado a esta solución de Solera, el taller puede ofrecer la opción de recogida y entrega del vehículo como un servicio de valor añadido. Así mismo, también se puede utilizar para recabar en vídeo cómo ha sido el proceso de desinfección que se ha realizado en el taller para dar transparencia, confianza y certidumbre al cliente final. Tanto del vehículo que ha necesitado la reparación como el que se ofrecido como coche de sustitución, en el que caso de que lo requiera el usuario.

Según el responsable de mercado posventa de Solera, José Luis Gata, “el uso de la tecnología y la cuenta de resultados son dos factores determinantes para la viabilidad de un taller. Ahora hay un tercer elemento que es la seguridad como una derivada de la confianza. El conductor elegirá el taller que le induzca mayor certidumbre y la tecnología será el facilitador”.