Elena Martínez, promotora de esta iniciativa.

 

Hace cuatro años que Elena Martínez Blanco veía su sueño cumplido al abrir las puerta de Serendipias, una pequeña librería en la madrileña localidad de Tres Cantos.

Tras todo el esfuerzo por lograrlo, llegaba el de mantenerlo y, la verdad, los resultados no eran malos. Hasta que el pasado 14 de marzo, el Estado de Alarma provocado por la pandemia del coronavirus le obligaba a ver cómo las puertas de Serendipias tenían que permanecer cerradas.

Sin embargo, Elena no dejó que ese fuera el cierre también de su actividad. Unos vídeos caseros en redes sociales recomendando libros hicieron la magia y los pedidos comenzaron a llegar a la librería pero… ¿cómo entregarlos?

No lo dudó dos veces. Elena decidió rescatar su vieja bicicleta del trastero (justo un día antes tuvo que dejar su coche en un taller mecánico) y así, sobre dos ruedas, continuar llevando a sus clientes los libros que habían encargado. «Tenía que diferenciarme de gigantes como Amazon y así lo hice: entrega gratuita, en tu domicilio y en el mismo día».

Más de 600 kilómetros a los que se sumó también pedaleando su padre, que decidió ayudar a su hija para así llevar casi 2000 libros a la misma puerta de sus clientes.

Ese es el balance de una historia que, como la propia Elena sabe (es autora de cuatro libros), contiene la moraleja del no rendirse y un final feliz.

Hoy, de nuevo, con las puertas de Serendipias abiertas físicamente, Elena lo tiene claro: “La aceptación fue mucho mejor de lo que yo podía imaginar. Fue una decisión más que positiva y que demuestra que no puedes quedarte parado, esperando que las cosas pasen, sin más”.

Eso sí, la bicicleta seguirá siendo parte del negocio. Un símbolo de la importancia de no dejar de pedalear nunca.