Una empresa familiar que bien representa el unidos somos más fuertes al tiempo que el carácter luchador del emprendedor, que pelea por seguir al pie del cañón.

Así es Rograsa, una empresa de recogida y reciclado de aceites vegetales usados, de Mérida (Badajoz) que ha sabido hacer frente al coronavirus y, además, en las peores de las circunstancias.

Un incendio el pasado 26 de abril, en pleno Estado de Alarma, destruía gran parte de sus instalaciones. “En plena crisis del COVID, con menos personal y con servicios mínimos, fue un palo, la verdad”, explica Ángel Rodríguez, gerente de Rograsa.

Sin tener que lamentar pérdidas humanas, aunque sí económicas, el incidente no logró detener a la compañía que, lejos de ello, siguió adelante. “Todos mis hijos, tanto los dos que forman parte de la empresa como el resto, no dudaron en arrimar el hombro. Les estoy muy agradecido”, afirma Ángel.

Y es que un “gabinete de crisis familiar”, como él mismo explica, hizo que todos se pusieran manos a la obra para resurgir de las cenizas y seguir adelante.

Rehabilitaron unos tanques que ya tenían en desuso, habilitaron bombas ya usadas y una vieja cisterna y en tan solo 48 horas Rograsa volvía a su actividad a pleno rendimiento.

La empresa da servicio en hospitales, cuarteles, geriátricos… En definitiva en todos los centros públicos y privados generadores de aceite vegetal como residuo, así como al sector de la hostelería y en los contenedores en vía pública, repartidos por toda la geografía extremeña, donde los ciudadanos depositan su aceite doméstico, “los que más han crecido en estos días”.

Presente en toda Extremadura y parte de Andalucía, Rograsa recoge al año más de 2.500 toneladas de residuos en forma de aceite que se recicla para acabar convirtiéndose, entre otros usos, en biodiesel.

Con la mirada hacia el futuro, Ángel sabe que la parte de su negocio relacionada con los bares, restaurantes u hoteles va a pasar malos momentos. Algo que hará que intensifiquen su labor en los contenedores en vías públicas.

“Somos una empresa privada pero que ofrece un servicio público, social y medio ambiental”, afirma Ángel Rodríguez que no tiene duda: “No vamos a detenernos. Si hay que reinventarse, lo haremos pero seguiremos adelante”.