Primero, una idea; después, su desarrollo; más tarde, la creación de una marca y una imagen propia alrededor; al mismo tiempo, la solidaridad y el compromiso por lo local; entretanto, planes impensables de crecimiento e implantación en el mercado; por último, una ilusión; y, siempre, el gusto por la innovación y la reinvención constante.

Este podría ser el resumen del último año y medio de Rancia, la cerveza que está empezando a ponerse de moda en Sevilla y que gracias a sus creadores ha conseguido dar el salto a Cádiz y a Madrid. Ilde Cortés, Luis Miguel Luque, Julio Muñoz, Miguel Ángel Plaza y Antonio Villegas son cinco amigos sevillanos que mantienen este negocio como complemento a sus trabajos, lo cual, de momento, les da mucha capacidad para innovar y asumir riesgos. Unos riesgos que están saliendo bien y que provocan que las cifras de resultados vayan a más.

En un reciente artículo publicado en EL PAÍS, estos emprendedores contaban los detalles de su incipiente éxito. Todo comenzó, cuentan, con el objetivo de homenajear con una estatua al fallecido cantaor Francisco Palacios Ortega, El Pali. La experiencia de los creadores de la cerveza en el sector les llevó a coger la base de la producción de la conocida Cruzcampo y reinventarla para hacer una cerveza, según ellos reconocen, “más empoderada” sin filtrar, ni pasteurizar ni clarificar. La receta se convirtió en realidad gracias a que pudieron externalizar su producción.

Sólo querían que lo recaudado por los 1.000 primeros litros se dedicara a la estatua. Su stock se agotó en seis minutos, síntoma de que algo estaban haciendo bien.

Cuando se quisieron dar cuenta y gracias a su habilidad tanto en la elaboración del producto como en la gestión del marketing, habían facturado 70.000 euros en su primer año, 2019. En 2020 tenían previsto crecer hasta un 30% pero llegó la pandemia. Lejos de arrugarse y replantearse algunas cuestiones, ya están preparando el lanzamiento al mercado de una nueva receta, a la que seguirán acompañando de productos como camisetas con símbolos reconocibles de la ciudad y la diversificación de la venta, con diferentes packs e implantación en el canal horeca.

Fuente: EL PAÍS y Cervezas Rancia