La Asociación Española de Distribuidores, Autoservicios y Supermercados (Asedas) junto a las universidades Complutense y Autónoma de Madrid han presentado durante este verano el ‘IV Observatorio para la Evolución del Comercio Electrónico en Alimentación 2020: Hacia la Proximidad Digital’. Se trata de un estudio en el que, como una de las principales conclusiones, se expone la complementariedad de los canales físicos y digital. De hecho, el informe refleja que los consumidores que más han crecido en comparación con el año 2019 son los “mixtos” (los que utilizan ambos canales), quienes han experimentado un incremento del 4,8 por ciento.

La proximidad digital se refiere al valor que ha demostrado la distribución alimentaria de proximidad para dar servicio a la población –cercanía, acceso a pie, rapidez en la compra…-, que, en combinación con el servicio online –acceso a nuevos consumidores con problemas de movilidad, compra de conveniencia…-, configura un servicio completo con capacidad para dar servicio a las necesidades variadas y particulares de cada cliente. Este concepto muestra, según Asedas, un gran potencial de futuro en la figura de los compradores mixtos.

El Observatorio concluye que los motivos que atraen a los consumidores hacia la compra online de alimentación se resumen en las “tres CO”: confianza, conveniencia y coste. “Esto es lo que nos están pidiendo los consumidores y tenemos la obligación de escucharles, ofreciéndoles un vínculo claro entre la tienda física y online”, exponen desde Asedas.

El estudio revela que el impacto del comercio electrónico de alimentación se traduce en un crecimiento del 4,8% de los compradores mixtos, del 1,4% de los ‘puros online’ (que solo hacen sus compras online) y de un descenso del 8,3% de los ‘puros offline’ (que solo hacen sus compras en tienda física).

Estos tiempos se han visto afectados por el descenso en la frecuencia de compra en las tiendas, que implica cestas más grandes y, por tanto, más necesidad de tiempo.

Los compradores mixtos destacan también por el tipo de compra que hacen en cada canal. Estos consumidores suman un gasto anual de 4.762 € (superando al de los compradores puros ya sea on y offline), repartido entre 3.768€ en la tienda física y 994€ en la tienda digital. Además, los mixtos acuden a la tienda una vez por semana, mientras que hacen sus compras de productos voluminosos y no perecederos a través de la web una vez al mes.

Lo que el coronavirus no ha cambiado son las tendencias de compra on line por categorías de productos. Higiene personal, droguería y alimentación envasada siguen siendo las más demandadas, aunque las dos primeras reducen su penetración pasando del 84% al 73% respecto al año anterior. Destaca la irrupción con fuerza de la demanda de productos congelados y de comida para mascotas. Los productos frescos siguen siendo los que la mayoría de los encuestados (58%) dicen no comprar nunca por internet.