Aunque una empresa atesore una gran experiencia acumulada no debe ser ajena al reto de la reinvención. De hecho, cualquier mejora siempre redunda en un negocio más saludable y, en épocas complicadas, sin duda ayuda a reactivar el modelo y reactivar a la compañía. Todo eso es precisamente lo que planearon en su día en la empresa P de Patinaje, una firma que tradicionalmente se ha dedicado, durante 15 años, a dar clases de este deporte por colegios y ayuntamientos de toda la provincia de Salamanca.

Para diversificar su negocio, tenían un proyecto en mente y, pese a las circunstancias de este año 2020, han tenido la valentía de llevarlo adelante. Este proyecto era la construcción de una instalación propia en plena naturaleza que diera facilidades a todos aquellos que quisieran practicar este deportes, a pocos minutos de la ciudad de Salamanca y sin el agobio del tráfico. Este nuevo centro ya no es un sueño sino una realidad y se ha inaugurado a finales de septiembre.

Esta empresa, además, ha visto que esta nueva instalación le ha permitido sumar más actividades de las que venía ofreciendo, de manera que su oportunidad de negocio ha crecido exponencialmente. En el caso de P de Patinaje, el coronavirus ha sido una oportunidad excelente para planear su crecimiento y va camino de ello.

Los objetivos de P de Patinaje en sus actividades dirigidas a todos los públicos son, según explican en la compañía, “enseñar a patinar de manera divertida, apoyándonos en la profesionalidad de nuestros monitores; convertir el patinaje en un nexo de unión y diversión, para padres e hijos; y centrar la práctica del patinaje a través del juego, como línea central del aprendizaje”.

Esta empresa, ahora, además de cumplir con todas las normas sobre seguridad sanitaria, prioriza la calidad de las clases, “por ese motivo el número de participantes será el idóneo para el correcto desarrollo de la actividad, esto unido a nuestra metodología hacen de la actividad una experiencia inolvidable”.

Fuente: P de Patinaje.