Hace cuatro años Telefónica era una operadora que básicamente construía redes, invertía en torres y se enfocaba en vender líneas telefónicas y paquetes de servicios telecomunicaciones. Hoy, servicios como cloud, seguridad, IoT, big data o vídeo, suponen casi 7.000 millones de euros en ingresos.

Pese a ello, las perspectivas son buenas. En tiempos de coronavirus Telefónica se ha convertido en un servicio esencial, en un valor refugio y en una compañía clave para el funcionamiento de la sociedad. Algo que debería repercutir en el mediano plazo en su cotización. Es el comienzo de los próximos 100 años de la Telefónica digital que quiere Pallete.