Valentina Ciardulli es la prueba de que, a pesar de que puedan llegar momentos complicados a un negocio, el desánimo no es una opción. Esta empresaria se las prometía muy felices cuando abrió un curioso puesto en el mercado de Antón Martín en Madrid llamado Moñetes. Era un puesto de ‘moñetes’, unos típicos bocadillos elaborados con pan brioche y, en su caso, productos de calidad. Ahora, un año después, la situación es muy diferente a la que previó, pero las ganas son las mismas y las soluciones para atajar problemas son el antídoto para empezar a reactivar el negocio.

Esas soluciones han llegado de la mano de una inversión. Tal y como ella misma explica, «he decidido invertir el dinero que había podido ahorrar durante el estado de alarma para pagar una agencia de comunicación que empujara mi marca, sobre todo, en las redes sociales, de momento». Este es el primer paso para dar el siguiente, ampliar el negocio y empezar a sumar empleados. De momento, admite, es ella misma la que trabaja y gestiona la empresa.

Pero más allá del ejemplo real que ofrece Valentina de cómo mantener la ilusión en el futuro de un negocio gracias al esfuerzo, esta empresaria ofrece también una idea de cómo salir adelante en momentos complicados. «Ser emprendedor es duro, pero al mismo tiempo un aprendizaje increíble cada día. Y cuando se dice cada día, es la verdad. Cada día es un momento diferente, un emoción diferente, un feedback diferente y una emoción diferente», recalca.

Y añade: «De momento no estoy dispuesta a echarme para atrás porque creo que el momento pasará, tarde o temprano». Optimismo, trabajo e ilusión: tres ingredientes claves para la reactivación.