Las cifras no dejan lugar a dudas. Los últimos datos disponibles presentados por las mutuas de accidentes de trabajo, el Ministerio de Trabajo y el Instituto Nacional de Estadística, correspondientes a 2018, hablan de un incremento del absentismo laboral, que pasó en tres años del 3,68% al 5,27%. Estadística preocupante que tiene su repercusión económica para las empresas: se pierden dos millones de jornadas de trabajo al año, con un coste global para el sistema de casi 40.000 millones de euros. Desde varios colectivos, como por ejemplo Asedas, se consideran datos preocupantes en plena era de la reactivación.

Desde las mutuas explican que el absentismo “no es ni más ni menos que un indicador, una consecuencia, en definitiva, de cómo se gestiona la salud laboral en la empresa”. Y añaden: “Si, como es lógico, cualquier empresa aspira y necesita tener trabajadores sanos, el absentismo entendido como termómetro de la salud de las empresas, debe conocerse y gestionarse a todos los niveles jerárquicos, ya que cada miembro de la organización contribuirá en su medida para conseguir una óptima evolución de este ratio. Una empresa que viva de espaldas a este planteamiento está abocada, tarde o temprano, a comprometer su sostenibilidad”.

Pero la realidad es que cada día un millón de trabajadores falta a su puesto de trabajo, la mayor parte de ellos aduciendo problemas de salud (un 71%). En este contexto, ¿cuáles pueden ser las soluciones?

La propia asociación Asedas, que representa a  empresas de la distribución alimentaria en formato supermercado, sugiere que sean precisamente las mutuas las que puedan supervisar el fraude laboral y para ello insta al Gobierno a que les valide para dar altas.

Absentismo por sector

Intentar mitigar el absentismo laboral se antoja, pues, clave para tratar de impulsar este periodo de reactivación que vive la economía tras el estado de alarma. Pero, como suele ser habitual, no en todos los sectores se produce el mismo grado de absentismo. Según la ‘Memoria de actividades de Umivale 2018’, la educación es el sector que presenta el mejor ratio global de incidencia y ausencias por motivo de salud: si la media de ausencias es del 2,96%, el sector de educación ni tan siquiera llega al 2% (1,94%).

Por el contrario, los peores datos los concentra Administración Pública que presenta una desviación al alza del 94,8% respecto al conjunto de sectores, con un 3,78%.  Es sintomático que, salvo el sector eléctrico (-8,6%), ningún sector redujo su ratio de ausencias por motivo de salud con respecto al año anterior, y que uno de los sectores de mayor empeoramiento fue el transporte.