Los comercios, dentro de sus planes de reactivación, van a tener que reiventarse y adaptarse a las nuevas directrices sanitarias y de seguridad. Este hecho abre la puerta a que los empresarios optimicen sus espacios haciéndolos más seguros y con experiencias más atractivas pero también abre la puerta al desarrollo y reactivación de empresas dedicadas a los sistemas de inteligencia artificial, que tienen la oportunidad ahora de introducirse en un nicho de mercado con muchas más necesidades de las que tenían antes.

Una de las empresas tecnológicas que ha venido marcando el camino a otras ha sido la gallega Trison, dedicada desde hace casi 30 años a digitalizar comercios con herramientas cada vez más sofisticadas.

Esta crisis sanitaria y la readaptación que van a tener que hacer muchos empresarios en la búsqueda de la eficiencia en sus negocios han hecho emerger a la superficie posibilidades de inteligencia artificial, muy exclusivos antes de la llegada del coronavirus.

La propia compañía Trison recalca que ahora las tiendas tienen que convertirse en espacios seguros, agradables y con experiencias tecnológicas que, además de cumplir con los requisitos anteriores, se pueden convertir en un reclamo que fidelice al cliente.

En este sentido, la empresa gallega repasa algunas de las innovaciones que ya son una realidad y que seguramente pronto nos resultarán familiares. Así, la tecnología ya permite los controles de aforo, la gestión del tiempo de espera en la cola o la organización de las citas previa para evitar precisamente estas esperas. La instalación de dispensadores de gel será otra de las características habituales en los establecimientos, una herramienta que no resulta tan novedosa como por ejemplo los sistemas de detección térmica de los clientes, que garantizarán que no hay zonas de riesgo de contagio (siempre respetando la ley de protección de datos), o la detección de zonas de aglomeración que activarán automáticamente un aviso por megafonía.

Pero tal vez la principal revolución de las tiendas llegue en la zona de probadores. Ya hay experiencias de probadores inteligentes, pero estas herramientas se van a perfeccionar más aún debido a que se trata de evitar el contacto con ropa que quizá no vayamos a comprar. Por ejemplo, Trison hace referencia a un probador que escanea el cuerpo del cliente, creando un avatar sobre el que el poder estudiar cómo queda una prenda.

Son soluciones que no sólo ofrecen una oportunidad para que una tienda dé un salto de calidad aprovechando la necesidad de reactivación tras la crisis, sino que además animan a las empresas tecnológicas a seguir innovando para mejorar estos sistema y, en última instancia, mejoran los espacios en lo que se refiere a seguridad sanitaria.