La crisis de la covid-19 pinta un nuevo mercado de trabajo. A falta de conocer datos más concretos sobre cuáles serán sus repercusiones económicas, se empiezan a detectar algunas tendencias como consecuencia de lo ocurrido en las últimas semanas y que, previsiblemente, se mantendrán a corto plazo. Autonomía, flexibilidad y capacidad de adaptación serán valores en alza en el futuro entorno laboral.

Según un análisis realizado por el Grupo Adecco, dedicados a la gestión de recursos humanos, los perfiles más demandados son los de personal de almacén, de reparto, cajeros y reponedores, operarios de fábrica, recolectores, personal de atención al cliente y administrativos, de asistencia a colectividades, personal sanitario especializado y perfiles IT tras la generalización del teletrabajo.

También han detectado un aumento de posiciones relacionados con la desescalada en los centros de trabajo la gestión de pedidos online y en el área de mandos intermedios y directivos se ha incrementado la demanda de perfiles especializados en transformación digital y en ciberseguridad. Muchas empresas van a apostar por la contratación de estos últimos con el objetivo de reordenar y evolucionar en sus procesos y estructuras, y diversificar sus actividades.

Junto a los conocimientos y capacidades propias de sus puestos, los nuevos empleados tendrán que contar con habilidades que les permitan afrontar con éxito situaciones imprevistas. La flexibilidad será una de ellas, así como su capacidad para la innovación en momento críticos o la agilidad para saber reaccionar en un entorno inesperado.

La autonomía o la destreza con diferentes herramientas digitales serán esenciales en aquellos puestos en los que el teletrabajo se presente como la modalidad más recurrente. Sin olvidar las cualidades para el trabajo cooperativo y, en el caso de los puestos directivo, demostrar su capacidad de liderazgo y gestión de equipos en remoto.