El Ayuntamiento de Barcelona ha aprobado recientemente la creación de la Oficina de la Marina, el órgano que se encargará del desarrollo del nuevo barrio de la ciudad: la Marina del Prat Vermell. Un entorno de 75 hectáreas en el distrito de Sants-Montjuïc, que ya ha empezado a transformarse para crear un nuevo barrio con 12.000 viviendas y 28.000 habitantes, y que espera convertirse en un nuevo polo de vida y actividad económica que incluirá entre 8.000 y 11.000 nuevos puestos de trabajo.

Este proyecto prevé la transformación progresiva de lo que ahora es un tejido exclusivamente industrial en un planeamiento mixto que genere vida vecinal a través del fomento de la vivienda, las zonas verdes y la actividad económica. De las 12.000 viviendas, 5.160 serán de protección oficial. También habrá 1.086 alojamientos dotacionales para colectivos con dificultades de emancipación y 5.700 viviendas libres. Con respecto a la actividad económica, se reservan unos 320.000 metros cuadrados de techo para usos comerciales y terciarios, que supondrán entre 8.000 y 11.000 puestos de trabajo.

Este nuevo barrio busca trascender la gestión urbanística tradicional y realizar una gestión de todo el territorio de manera integrada y con criterios de sostenibilidad ambiental y calidad urbana. El verde se convierte en uno de los pilares del nuevo barrio con 13,34 hectáreas dedicada a espacios libres, entre los que destaca un parque central y un eje cívico de unos 720 metros.

La transformación de la Marina es un proyecto progresivo en el tiempo y a largo plazo, con un periodo previsto de dieciséis años para completarla, pero que ya está en marcha con la finalización de 3 edificios con 168 viviendas protegidas y las obras de construcción de cuatro promociones más con 417 viviendas.

En el aspecto social, se trabajará activamente por la integración de los nuevos habitantes y del vecindario ya existente, con programas para situar estratégicamente nuevos equipamientos que tengan en cuenta criterios sociales y ambientales, y que fomenten un tejido comunitario activo y un sentimiento de pertenencia al barrio.

Fuente: Ajuntament de Barcelona