En plena reactivación económica son importantes dos conceptos: la innovación y la diversidad. De ahí que era cuestión de tiempo que algún informe pusiera nombre y datos a este nuevo fenómeno. El nombre, ‘innodiversidad’; un dato, que una de cada tres empresas ya incorporan esta metodología.

Esta es una de las conclusiones del informe ‘La innodiversidad en el tejido empresarial español en 2019’, elaborado por el IE Bussines School y patrocinado por Pfizer y HP. Este estudio, desgranado recientemente en un artículo de Cinco Días, ha analizado unas 300 empresas, que han demostrado que este fenómeno está llegando poco a poco para quedarse.

Poca explicación merece la innovación pero, ¿qué es la diversidad en una empresa? Pues bien, la diversidad es el conjunto de sinergias creadas dentro de una misma compañía y que definen todas sus características. Combinar esa diversidad con la innovación crea un nuevo concepto, el de innodiversidad, que los profesores del IE Celia de Anca y Salvador Aragón definen como la capacidad que tienen las empresas de desarrollar diversidad e innovación de un modo en que una se aproveche de la otra y viceversa.

En concreto, una de cada tres compañías incorporan ya estos mecanismos, una cifra que se eleva hasta el 34% en el caso de las grandes empresas con más de 250 trabajadores y que, curiosamente, en las pequeñas, que tienen menos de 49 empleados, se mantiene en el 30%, siendo las de tamaño mediano (entre 50 y 249 empleados) las que tienen un peor desempeño en este ámbito, con un 26%. Así, mientras que unas se aprovechan de sus grandes estructuras para desarrollar diversidad e innovación a la vez y de forma conjunta, las de tamaño más reducido hacen lo propio exactamente por el lado contrario, pues tienden a valerse de su escaso número de trabajadores para trabajar de una manera más flexible en busca de buenos resultados. Son las de tamaño medio, donde estas labores suelen quedar en tierra de nadie, las que más dificultades presentan para vincular innovación y diversidad.

Por sectores, brillan con luz propia las empresas de energía y agua al situarse muy por encima de la media, con un 57% de ellas aplicando la innodiversidad. Por detrás, aunque a cierta distancia, quedan las empresas de servicios profesionales, que presentan un 34%, las de tecnología y telecomunicaciones, con un 32%, y las de servicios financieros y profesionales, que empatan con un 31%. Cierran el listado las de bienes y consumos, que apenas llegan el 10%.

El estudio destaca que hay muchos caminos y mecanismos para alcanzar el objetivo de la innodiversidad, desde tomar en cuenta estas cuestiones en los máximos organismos hasta considerar por separado tanto la opinión tanto de los jefes de innovación como de los de diversidad. La mayoría de estas ideas tienen buena acogida, aunque existe una especialmente valorada: que el jefe de innovación y el de diversidad se coordinen, algo que consideran positivo el 87% de la pequeña empresa, el 86% de la mediana empresa y nada menos que el 95% de las más grandes.

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