A pocas semanas, se supone, de que regrese el fútbol tras el parón por el coronavirus y aún con muchos flecos por resolver, sólo hay una certeza: no habrá público en los estadios y la presencia humana se reducirá a los jugadores, cuerpos técnicos, árbitros, personal de mantenimiento y el mínimo indispensable de periodistas.

En este sentido, la reanudación de la liga alemana el pasado fin de semana dejó claro que el aspecto fantasmagórico de los estadios no sólo va a influir en el ambiente tan característico que rodea los partidos sino que también supone un lastre para el negocio audiovisual, con retransmisiones menos atractivas al perderse el vibrante sonido de la afición o los planos recurso de aficionados emocionados, por poner sólo dos ejemplos.

De ahí que algunas empresas tecnológicas lleven trabajando unas semanas en compensar esta disfunción con soluciones digitales. Tal y como se conoció hace unas semanas, la empresa catalana Lavinia, asociada con la vasca Pausoka y la multinacional NEP han presentado una propuesta a LaLiga para recrear el público de las gradas de forma virtual.

La idea no se limita a un copia-pega de público aleatorio. Según explica Lavinia en su web corporativa, los aficionados que disfruten desde casa de los partidos se sentirán identificados porque se recrearán movimientos, cánticos y liturgias propias de cada estadio. Es más, se plantea la posibilidad de que los propios fans, desde su sillón y con una aplicación móvil puedan interactuar.

Que esta sea o no la solución definitiva para las nuevas retransmisiones deportivas está por ver. Lo que sí es cierto es que el mundo de fútbol ya lleva tiempo instalado en un contexto de constante digitalización que paulatinamente va produciendo cambios en la producción de imágenes, control de estadísticas o participación de los aficionados.