El arquitecto valenciano Vicente Guallart, instalado en Barcelona desde 1992, desarrollará el proyecto La ciudad autosuficiente en el área de Xiong’an, próxima a Pequín (China), que define un nuevo estándar para los edificios de viviendas, aplicable a todo el mundo. El proyecto concreta, en cuatro manzanas, un modelo urbano donde las personas pueden vivir, trabajar y descansar en el entorno de su vivienda. Este tipo de diseño arquitectónico urbano, en época de crisis sanitarias, energéticas o alimentarias, permite dar una respuesta adecuada y con celeridad desde el mismo entorno, sin que otros próximos queden afectados. “No podemos seguir diseñando ciudades y edificios como si nada hubiera pasado. En los últimos tiempos están ocurriendo fenómenos de escala mundial que nos obligan a repensarlo todo. Nuestras propuestas nacen de la necesidad de aportar soluciones a las diversas crisis que está viviendo el planeta”, afirma Guallart.

El conjunto proyectado por el arquitecto valenciano está pensado para poder producir alimentos, energía y también objetos de uso diario a partir de la mini industria digital equipada con impresoras 3D, situadas en las plantas bajas. También, todos los bloques de viviendas están cubiertos por invernaderos que permiten cultivar alimentos para el consumo diario y utilizan cubiertas inclinadas para producir energía utilizando energía verde. Pensando precisamente en la sostenibilidad, todas las viviendas cuentan con una amplia terraza orientada al sur, que actúa como un regulador térmico, un espacio que además es fundamental en periodos de confinamiento y que permite jugar y descansar, consumiendo menos energía. Asimismo, las viviendas están preparadas para tener espacios de teletrabajo y están conectadas a redes 5G, creando redes sociales a escala de barrio para el intercambio de recursos.

El conjunto de cuatro manzanas está construido con edificios de madera siguiendo los principios de la nueva bioeconomía circular. En ellos se mezclan viviendas, residencias de gente joven y mayores, oficinas, una piscina pública, tiendas, un mercado, una guardería, un centro administrativo y un parque de bomberos. “Desarrollamos este proyecto durante el confinamiento, cuando todo el equipo trabajaba desde sus casas y decidimos incluir todos aquellos aspectos que podrían hacer nuestra vida mejor, de forma que se pudiera definir un nuevo estándar a aplicar en China, en España o en cualquier país del mundo”, explica Guallart. Por tanto, son edificios que se enfrentan a las crisis por la vida y por el clima al mismo tiempo.  Guallart fue arquitecto jefe del Ayuntamiento de Barcelona entre 2011 y 2015, y siempre ha destacado por sus planteamientos ecologistas y de autosuficiencia, en los que conviven naturaleza y tecnologías. Fue el primer director del Instituto de Arquitectura Avanzada de Cataluña, con sede en Barcelona, y participó en la Bienal de Arquitectura de Venecia entre 2004 y 2008.