La normativa sanitaria sobre el uso obligatorio de mascarillas en espacios cerrados y en la calle, si no es posible mantener la distancia social de dos metros, durante las fases de desescalada ha conducido a K de Maskarilla a aceptar el reto de alargar la durabilidad de estas piezas protectoras confeccionadas en tela. La iniciativa barcelonesa ha ideado un spray higienizante que cumple con esta función, reduciendo la compra de unidades, favoreciendo el ahorro familiar e implicando menos cantidad de lavados, contribuyendo así a la sostenibilidad.

“Si hace falta llevar mascarillas a todas partes, es necesario amortizar su durabilidad”, afirma Josep Martí, principal impulsor del proyecto, que ha contado con el apoyo de Doblemano Comunicación. Aconseja lavar las mascarillas después de cada uso pero en casos puntuales, como en salidas breves y teniendo la seguridad que no se ha estado expuesto al virus, el spray desinfectante es un buen substituto del lavado. El producto que ha lanzado K de Maskarilla es una mezcla de alcohol etílico y alcohol isopropílico. Se aplica directamente sobre toda la superficie de la mascarilla, tanto en su interior como en el exterior, sin necesidad de disolver ni de realizar aclarado. Una vez seca, la mascarilla ya está a punto para volver a utilizarse. El spray, que se presenta en aroma neutro, fresco y caramelo, cumple con las normas de fabricación europeas y su adquisición se realiza a través de la web de K de Maskarilla (https://kdemaskarilla.com/), a un coste de 5,50 euros (IVA incluido).

La iniciativa nació de la idea de ofrecer mascarillas de diseño -tres modelos y más de 85 estampados, que incorporan siete filtros de recambio- dirigidas a adultos y niños, respetuosas con el medio ambiente, cómodas y ergonómicas. Se trata de un proyecto llevado a cabo por autónomos y pymes de Barcelona, que quieren contribuir a reactivar la economía local después de la dura lucha contra el Covid-19. La iniciativa ha incorporado también una vertiente solidaria, comprometiéndose con la asociación Cel Obert, que trabaja por la integración de niños y adolescentes en riesgo social. Por cada diez mascarillas vendidas, K de Maskarilla dona una a Cel Obert.