300 euros y una furgoneta. Así comienza la historia de Jamón Appétit, una empresa de Llanera (Badajoz) que ha conseguido que sus productos triunfen en media Europa. Tal y como relata el propio Emilio Ruíz Lerga, fundador de la empresa, desde su pueblo, decidió coger una furgoneta y lanzarse a recorrer Francia. El objetivo era aprender francés pero, de paso, vender algún jamón que decidió llevar desde Llanera en su viaje.  “No tenía mucho dinero y lo poco que tenía decidí invertirlo en un par de patas de jamón de mi pueblo para poder venderlas en distintos festivales y eventos para así poder seguir viajando”, recuerda.

Una primera parada en la que el dueño de un restaurante francés decidió pedirle más jamones inició un negocio familiar en el que acompañan a Emilio un hermano y un primo y que ya factura alrededor de 300.000 euros al año. Aunque el jamón extremeño sigue siendo la estrella de su empresa, ahora además Jamón Apéttit también comercializa otros productos de su tierra como pimentón, aceite y distintos embutidos.

Como explica Emilio, la pandemia además ha sido el motivo de iniciar su canal de venta online que complementa a la venta tradicional. A través de un sistema de distribución que en 24 horas lleva el producto a la casa del consumidor sus ventas online se han disparado, gracias a la confianza que generan una marca autóctona, consciente con el medioambiente y que trabaja con pequeños productores de la zona.

Dar a conocer la exquisita cultura gastronómica extremeña y estar presente en los restaurantes de mayor prestigio culinario de Europa” era el objetivo con el que nacía Jamón Appétit y todo apunta a que lo ha hecho realidad.

Fuente: Autónomos y Emprendedor