Un dato: la Asociación Española de Fabricantes de Caramelos y Chicles (Caychi) revela que cada español consume de media tres kilos y medio de chicles y caramelos al año. Pero hay un dato negativo detrás: cada una de estas golosinas que se tira en el suelo tarda más de cinco años en degradarse y mientras tanto llega a generar en torno a los 50.000 gérmenes.

Una empresa de Alzira (Valencia) está en pleno proceso de reactivación gracias a una idea que pretende hacer más sostenible el tratamiento de estos residuos procedentes de estos dulces. Se llama Gumy y consiste en una pequeña papelera específica para este tipo de productos que se puede instalar de manera fácil en todo tipo de mobiliario urbano.

Desde la empresa afirman que “quizá los chicles se tiran al suelo de manera irresponsable porque no hay un recipiente cercano y apropiado para tirarlos”. Este recipiente ya está en el mercado gracias a esta empresa valenciana.

Está fabricado en poliuretano-espuma y polipropileno con una resistencia muy alta a la corrosión y al impacto. Además es muy llamativo (color rosa), lo cual lo hacen muy visible. La intención de la empresa es que, aprovechando esta época de reactivación, las empresas, centros comerciales, ayuntamientos, etc. instalen estos mini contenedores para contribuir entre todos a la preservación del medio ambiente. La reactivación económica tras el estado de alarma, como aseguran los expertos, debe realizar con cánones de sostenibilidad. Y esto es un buen ejemplo.

Los chicles se han convertido desde hace tiempo en una fuente de contaminación y en la causa de infecciones estomacales y respiratorias. Además, han ocasionado daños a las calles, pavimentos, a la imagen de las ciudades y al medio ambiente. Esta empresa de Alzira, además, ha aprovechado para buscar patrocinios como el del club de fútbol local, para hacer más visible su proyecto.