A lo largo de los años, una empresa tiene que ir adaptándose a las diferentes circunstancias con las que se encuentre: crisis, cambios en el sector, avances tecnológicos… Es en la capacidad de reactivación donde se mide la fuerza de una empresa y, en ese sentido, hay miles de empresas que pueden presumir de salir reforzadas de cara al futuro tras el estado de alarma provocado por el coronavirus.

Una de ellas es Mermeladas Elasun, una pequeña compañía nacida en el Somontano de Barbastro (Huesca). Ahora bien, toda esta especial sensibilidad para adaptarse a las circunstancias ha ido acompañada de otra característica: la sostenibilidad y el compromiso con la calidad. Características convertidas en motor de la reactivación en esta segunda mitad de año.

Así, ese compromiso con la calidad y el meticuloso esmero rige cada uno de los procesos de la elaboración: desde la cuidadosa selección de las frutas hasta su sugestiva presentación. Ello, sumado a la potenciación de los canales de venta, tanto físicos como on line, el aumento de distribuidores y formatos para tratar de estar presentes en la mayor cantidad de mercados posible, ha hecho que Mermeladas Elasun siente las bases para un crecimiento constante a partir de ahora.

El resultado de todo lo anterior y tras una paciente elaboración, es un producto exquisito, cuya base es la fruta que cada temporada ofrece. Por ello y por su carácter artesanal la producción es forzosamente limitada, lo cual no impide su crecimiento empresarial. Al contrario, en estos momentos, la empresa sirve sus productos por todo el territorio nacional gracias a una gran selección de sabores.

Por si todo lo anterior no fuera suficiente, la reactivación de Mermeladas Elasun viene acompañada con una actitud colaborativa con los talleres ocupacionales de Barbastro, contratándoles diversos trabajos relacionados con la elaboración de sus productos.