Muchos, seguramente, lo califiquen de loco. Abrir un cine ya es, por sí misma, una auténtica gesta pero si además lo haces en estos momentos, la acción toma tintes incluso heroicos.

Y así, como un “loco” encontramos a Miguel Ángel Pérez, dueño de la productora Surtsey Films y el artífice del Cine Embajadores que, por fin, ha abierto sus puertas.

Un cine en el centro de Madrid que quedaba en el aire el pasado 14 de marzo por el Estado de Alarma, tras meses de trabajo y una inversión económica de 400.000 euros hasta ese momento.

Afortunadamente, sin personal todavía contratado y con una “suspensión” del pago del alquiler de la sala, los meses de parón han pasado, los trabajos que quedaban pendientes se han retomado y este mismo viernes el Cine Embajadores será una realidad.

En el madrileño barrio de Arganzuela y con capacidad para 200 personas, sus tres salas acogerán ese día a los primeros espectadores, eso sí con todas las medidas sanitarias obligatorias: reducción de cuatro a tres los pases diarios, con una ocupación máxima del 50 por ciento en cada sala.

Cine independiente en versión original en lo que antes era una sucursal bancaria. Una temeridad o el ejemplo claro de que los sueños pueden hacerse realidad.

Un sueño que, en este caso, tenía Miguel Ángel Pérez, que como Totó, el protagonista de Cinema Paradiso soñaba con crear su propio cine.

Y ahí está: el Cine Embajadores, que ya tiene todo a punto para que siga viva la magia del séptimo arte a través de sus pantallas.