No puede haber mantra más acertado para el arte: crear en vez de destruir. Para el arte y para épocas de crisis. Esa es la actitud ante la vida que tiene una escuela de arte situada en el madrileño barrio de Chamberí.

Pentimento tenía dos opciones con la llegada de la crisis del coronavirus. O pelear por mantener lo que habían logrado o dar un paso más, ser valientes y pensar en la reactivación. Y esa reactivación ha llegado en plena pandemia, con la apertura de la segunda sede de esta escuela de arte, que la empresa espera que sirva de estímulo para seguir creciendo. De lo que sí sirve, de momento, es de ejemplo de superación y capacidad de acción en momentos complicados.

Según explica la empresa, Pentimento nació en Madrid impulsado por dos jóvenes vinculados al mundo del arte, con la idea de acercar en la medida de lo posible y a todo tipo de públicos, una gran variedad de actividades artísticas. Desde los más pequeños hasta los grandes veteranos «tienen un hueco en nuestro espacio. En Pentimento, podrás venir a crear o a recrearte, todo el mundo tiene algo que contar y queremos que seas una pieza más del puzzle».

Se trata de un multiespacio, donde se puede recibir clases de pintura, dibujo y escultura, comprar un buen libro o algo de material o incluso visitar con ellos los mejores museos y salas de la ciudad.

En una época que va a exigir, como dicen muchos empresari@s, mucha responsabilidad, valentía y esfuerzo, esta empresa parece dejar claro que está en esa línea y esta expansión con la segunda sede, así lo demuestra. Como dicen sus promotores, «en estos momentos tan poco seguros, apostamos por crear en vez de destruir«.

Fotos: Pentimento.