Esta semana, el mundo del deporte vuelve a estar de enhorabuena. El ciclismo, una de las disciplinas más seguidas y que más repercusión tiene a nivel económico, vuelve a la competición en sus categorías profesionales. Y una de las primeras pruebas que se disputará será en España, concretamente, en Burgos.

La Vuelta a Burgos no sólo supone el regreso a la competición para el pelotón internacional y, por tanto, su reactivación, sino que supone también una oportunidad de relanzamiento para sectores como el turístico, hostelero, puesto que la repercusión en hoteles, restaurantes, comercios, etc. es un hecho en un territorio cada vez que se disputa una prueba de estas características.

Además, este presumible éxito viene avalado también por una participación histórica, en cuanto de ciclistas se refiere. La decisión de la Unión Ciclista Internacional de fijar en Burgos el inicio del calendario profesional internacional, ha hecho que todos los equipos World Tour (la máxima categoría) hayan mostrado un gran interés en estar, primero, y en contar con un gran equipo para sumar victorias y probar a sus figuras de cara al Tour, Giro y La Vuelta, los tres grandes objetivos de cada año para todos los ciclistas.

No conviene olvidar tampoco que, como ha sucedido en otros deportes que ya habían iniciado las competiciones tras la pandemia (fútbol, baloncesto, motociclismo, entre otros), la disputa de cada una de las etapas se realizará siguiendo estrictamente las diferentes medidas de seguridad. Entre ellas, está la disposición de un aforo máximo en las zonas de salida y meta de cada una de las etapas, un aforo que será controlado por vigilantes de seguridad, que también prohibirán el acceso a todos aquellos aficionados que no lleven mascarillas o no mantengan la distancia social de 1,5 metros.

Para evitar masificaciones, la propia organización de la prueba ha recomendado seguir la prueba «desde casa» a través de la página web de la carrera.