Valentí Roger, la sexta generación de una familia de granjeros de Cardedeu (Catalunya). Can Roger servía su leche ecológica a productores de quesos y yogures artesanos de proximidad, que a su vez distribuían a escuelas y el canal Horeca de la zona. La aparición del Covid-19 lo frenó en seco. Las 60 vacas que cuida Valentí le dan 1.300 litros de leche diarios, y vio como los tanques se llenaron hasta que no pudieron contener ni una gota más. Nunca en los 190 años de historia, la explotación familiar se había visto en una tesitura igual.

Lejos de rendirse y sufrir un nuevo vaciado de los tanques, Valentí empezó a mover hilos, consciente de su problema era también el de muchos. Organizó una campaña de crowdfunding para impulsar una red cooperativa que pudiera dar salida a la producción de leche. A la vez, y a través de su mujer, María Isabel Gabarró, entró en contacto con granjeros vecinos, elaboradores de quesos, mantequillas y otros productos lácteos, y con Robin Good, una empresa que comercializa productos procedentes de empresas sociales. Su objetivo era recaudar 10.000 euros para crear un fondo común que ayudara a dar salida a la leche a través de la compra de quesos por encargo. Cada aportación a la campaña de crowdfunding daba derecho a obtener un kilo de queso, y además permitía abonar la leche al productor, costear la elaboración y maduración del queso, y los gastos de distribución. El objetivo de no tirar ni un solo litro de leche se ha visto cumplido.