Muchas empresas han aprovechado la semana en que se ha celebrado el Día Mundial del Ahorro de Energía para explicar sus iniciativas y actuaciones en esta materia. Una de ellas ha sido Mercadona, que recalca que una de las áreas fundamentales en las que se centra la política medioambiental de Mercadona es el uso responsable de la energía. 

En materia de ahorro energético, Mercadona tiene implantadas varias medidas como la renovación de sus tiendas a un nuevo modelo más eficiente y sostenible. Estos espacios de venta consumen hasta un 40% menos en iluminación y refrigeración con respecto a una tienda tradicional.

La compañía cuenta con más de 800 supermercados adaptados a este nuevo modelo que dispone de un sistema de iluminación LED, contribuye a la recuperación y reaprovechamiento del calor residual, introduce mejoras de aislamiento y un sistema de gestión de alarmas que garantiza a diario la temperatura óptima de los muebles refrigerados.

Para lograr el objetivo de recudir el consumo, los supermercados de la cadena disponen también de un sistema automático que gestiona los horarios de apertura y cierre, para garantizar que los sistemas de iluminación, extracción y climatización estén solo encendidos cuando sea necesario. En esta línea, Mercadona cuenta con un sistema de ahorro energético en la instalación de climatización que permite adaptar el consumo en función de la temperatura exterior de manera automática.

Por otro lado, existen otras iniciativas ecoinnovadoras que Mercadona lleva a cabo para reducir impactos en materia energética, como la implantación de jardines urbanos en algunas tiendas para mejorar su integración en el entorno, reduciendo la contaminación y el denominado “efecto isla de calor”. Este es el caso de las cubiertas ajardinadas en algunos supermercados de Madrid que aportan ventajas estéticas, sociales y medioambientales tanto a la tienda como al entorno.

Pero estas no son las únicas medidas. Mercadona también apuesta por los muebles cerrados en la zona de congelados, por un mejor aislamiento acústico y térmico de los edificios, por el enfriamiento con aire exterior para reducir el uso de energía en la climatización, por la medición continua del consumo eléctrico para evitar ineficiencias y por la gestión energética sectorizada en función de las necesidades.